El museo imaginado es una carpeta de fotografías producidas por diez artistas a pedido de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. Con una tirada de cinco ejemplares, fue presentada en la cena anual a beneficio del MNBA. El ejemplar N1 ingresó a la colección permanente de la institución.
Participé de este proyecto junto con Érica Bohm, Bruno Dubner, Alberto Goldenstein, Marcos López, Jorge Miño, Santiago Porter, Rosana Schoijett, Gabriel Valansi y Facundo de Zuviría. Mi obra se titula Réplica (sobre Sin Título, de Liliana Porter, 1999). Escribí algunas oraciones sobre mi proyecto:
Un museo puede vivir más allá de sus paredes; con frecuencia se despliega en un espacio virtual. Entrar a su página es un modo de recorrerlo; en algunas ocasiones, el único posible. En una de mis visitas a la colección online del MNBA llegué a un óleo de Liliana Porter. En esta obra, como en tantas otras, la autora aborda los dilemas de la representación, un tema recurrente también en mi trabajo. Porter pintó una pirámide, una esfera, un cilindro y un cubo, y luego, sobre el mismo lienzo, volvió a pintar dos veces esos cuerpos como si fueran dibujos de línea. O tal vez fue al revés. En todo caso, yo quise seguir con su juego, repetir la operación usando el medio fotográfico. Me acerqué entonces al monitor e hice una toma de un fragmento de esa pintura. Réplica pone en escena la geometría —otro punto de contacto entre nuestras obras— al mismo tiempo que presenta la pantalla, muestra su materialidad lumínica, señala el modo más habitual de circulación de las imágenes en nuestro tiempo.


