El jueves 29/8 inauguró Profesión: labores, una muestra organizada por El Centro Cultural Parque de España junto al Centro de Estudios Históricos en Información Parque de España (CEHIPE). La puesta en sala estuvo a cargo de Camarada.
La instalación incluye facsímiles de cuarenta y seis páginas del Libro I de Registro, junto a textos de Mariana García, Virginia Giacosa, Verónica Laurino, Virginia Mazza y Marcela Zanin.
Profesión: Labores
Desde mediados del siglo XIX y hasta finales de la década de 1960, la Argentina constituyó el mayor destino de la emigración transatlántica española en América. Españoles y españolas arribaron a las costas del sur del continente para asentarse en los grandes centros urbanos rioplatenses y del interior.
Los libros de Inscripción de Nacionalidad del Consulado de España en Rosario se inician en tiempos de la Segunda República. El Libro I (1933-1939) es el único que cuenta con imágenes fotográficas. Es un registro de gran valor testimonial por la calidad de la información personal y familiar que aporta.
Del total de las 3410 inscripciones contenidas en el Libro I, las mujeres representan el 12,5 de los registros, un porcentaje exiguo pero que da cuenta de la presencia de la mujer y de los grupos familiares a lo largo del gran ciclo migratorio que se cierra en la década de 1930. El desbalance numérico con relación al componente masculino encuentra fundamento en el carácter subsidiario que ocupaba la mujer en la sociedad y en la cultura administrativa y estadística de la época. La escasa o nula identificación de profesión u oficio de la mujer inmigrante es predominante en sus declaraciones: Profesión: “sus labores”.
La potencia evocativa de estas imágenes desborda el acto neutro, atónico y cadencioso del documento administrativo original. Aquellas pequeñas fotografías nos permiten reconocer los rostros y las experiencias de los múltiples universos femeninos que atravesaron el Atlántico, superando la secular invisibilidad de la mujer como sujeto de la historia. Nos acercan, en fin, a las infinitas historias de desarraigo que, desde las imágenes, se convierten en poesía de la memoria.
Carina Frid
Las fotos son de Paulina Scheitlin.









